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Zelenski, a la conquista del parlamento

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Sin embargo, la profundidad de los conflictos acumulados es de tal calado que, a menos que ocurra un milagro, el país eslavo continuará siendo en el futuro próximo un grave foco de problemas y tensiones tanto internas como en el continente europeo.

Según sondeos del grupo Rating realizados entre el 6 y el 10 de julio, el partido de Zelenski obtendrá el voto del 47% de quienes acudan a las urnas, y le seguirá Plataforma de Oposición Por la Vida (11,6%), que es la formación aglutinada por Víctor Medvedchuk, el político que representa la fusión de los intereses rusos y ucranianos y el hombre de confianza de Vladímir Putin en Kiev. A la cabeza de esta fuerza va Yuri Boiko, que el pasado marzo en la primera vuelta de los comicios presidenciales consiguió el 11,67% y porcentajes locales muy superiores en el Este del país. Tras estas dos fuerzas, se alinean Solidaridad Europea, la formación del ex presidente Petró Poroshenko (8,2%), Golos (6,6%), liderada por el cantante Svyatoslav Vakarchuk, Batkivchina, la formación de la ex primera ministra Yulia Timoshenko (6,4%) y el Bloque de Oposición (3,2%), esta última una escisión de la Plataforma de Oposición por La Vida.

El sistema electoral ucraniano es mixto (225 diputados por listas de partido y 225 por distritos mayoritarios), así que la composición de la Rada Suprema (parlamento monocameral) dependerá también de la alineación de diputados que ahora se presentan como independientes.

Para que Zelenski pueda apoyarse en una mayoría parlamentaria, es necesario que esta esté consolidada y sea un instrumento manejable, lo que se perfila como problemático. La lista electoral de “Sluga Narodu” está formada por gentes diversas, muchos desconocidos, entre ellos numerosos especialistas en comunicación, publicidad, televisión, mundo del espectáculo y también personas en paro. Si algo caracteriza al conjunto, es la inexperiencia política de sus integrantes. No puede decirse lo mismo del entorno de confianza de Zelenski. El jefe de la Oficina presidencial (antes administración) Andréi Bogdan, el cabeza de la lista electoral, Dimitri Razumkov, y el jefe del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa, Oleksandr Danyliuk, se curtieron en administraciones de anteriores presidentes, desde Víctor Yúshenko a Poroshenko, ya fuera como abogados y asesores, ya fuera como ministro de finanzas (2016-2018), en el caso de Danyliuk.

Bogdan ha admitido que parte de los candidatos vienen de las redes sociales y ha opinado que seguramente se producirá una selección natural entre los elegidos. Habrá que prescindir urgentemente de un 20% y posteriormente de otro 20%, afirmaba en una entrevista. Con todo, consideraba que era mejor así, porque, según decía, “el 100% por 100%” de quienes han ejercido ya como diputados “están infectados” y los que pasen la criba demostrarán ser en efecto gentes dispuestas a “construir el país, a no robar y a no tomar sobornos”.

Destacada característica de estas elecciones, según las encuestas, es el repunte de las fuerzas pro rusas. Desde Moscú, Putin les ayuda y uno de los canales (NewsOne) del grupo de medios de televisión controlados por Medvedchuk estuvo a punto de protagonizar– junto con el canal estatal ruso Rusia-24– un puente televisivo ruso-ucraniano inspirado en los que estuvieron de moda entre EE UU y la URSS en los años ochenta del pasado siglo. En el estudio de otro de los canales de Medvedchuk (canal 112) se registró un atentado el 13 de julio, justo en vísperas de la emisión de una película de Oliver Stone sobre Ucrania en la que ha participado el presidente ruso.

Putin y Zelenski hablaron por teléfono 20 minutos el 11 de julio. La llamada fue una iniciativa del líder ucraniano quien, según dijo, pidió a su colega la liberación de los marineros de su país apresados en noviembre de 2018 en el estrecho de Kerch. No se sabe lo que contestó Putin pero si este dirigente hace un favor a alguien ante de las elecciones, se lo hará a Medvedchuk. El líder del Kremlin no va a renunciar a su visión de Ucrania como país en la esfera de influencia de Moscú y no afiliado a la OTAN. Así que la solución para el separatismo de Donbás, desde el punto de vista ruso, debe darse en el marco de esta visión. Según Alexéi Venedíctov, director de la emisora El Eco de Moscú, Rusia apoya a dos candidatos, “o bien Medvedchuk o bien el caos y la creación de turbulencias”.

.Zelenski ha dado muestras de sentido común y realismo, pero no ha logrado hasta ahora formular soluciones o estrategias prácticas sobre temas delicados como son la lengua o el conflicto de Donbás. En el caso de la lengua, admite la diversidad, manteniendo el ucraniano como único idioma oficial. No obstante, para que la diversidad lingüística sea un hecho reconocido se requiere una modificación de las leyes de educación y de funcionamiento de la lengua estatal. En el conflicto de Donbás, Zelenski está por la paz y la eliminación del bloqueo impuesto por Kiev en marzo de 2017, pero anular aquella decisión resulta complicado porque desde entonces las empresas confiscadas por los secesionistas han pasado a ser dirigidas desde Moscú, desde las estructuras de Vnezhtorgservis, tras las cuales se encuentra Serguéi Kúrchenko, un allegado del ex presidente Víctor Yanukóvich. La explotación de la metalurgia y el carbón de Donbás vía Rusia sirve en parte para costear la factura del mantenimiento de los territorios secesionistas. Los activos confiscados son explotados al máximo y se degradan por la falta de inversión, según informaba el servicio RBK citando fuentes mineras de la región de Donbás.

El Este de Ucrania puede seguir en vilo largo tiempo. Putin ha creado una válvula de escape a la población local mediante la concesión de pasaportes rusos y regula esa válvula a voluntad lo que supone una presión sobre Zelenski. El futuro de Crimea se puede dejar entre paréntesis, pero solo hasta cierto punto, porque el apresamiento de los marineros el pasado noviembre indica que Rusia pretende controlar el paso hacia el mar de Azov y por ello las consecuencias de la anexión de Crimea se dejan sentir en los puertos ucranianos.

Ucrania tiene ante sí varias opciones, que hoy coexisten entre sí. Junto a los partidarios de una modernización a la europea (de la que Zelenski y sus seguidores son exponentes), están los partidarios del neo imperialismo ruso (la suma de los sectores dispuestos a votar por la Plataforma de Oposición por la Vida y por el Bloque de Oposición) y en tercer lugar existe un nacionalismo arcaico, que es minoritario en el juego parlamentario, pero muy combativo y ruidoso en la calle, por haberse curtido en la guerra en el Este.

Para la modernización pro occidental son un obstáculo los oligarcas, las componendas de sus intereses y la corrupción que ha dominado el panorama político. Con estos fenómenos choca la capa de gente preparada para la sociedad civil, que va de decepción en decepción, porque el “maidán” de 2004 y el de 2014, no han hecho cristalizar una sociedad civil fuerte capaz de controlar a la clase política. Zelenski ha recibido un cheque de confianza de sus compatriotas, pero en Ucrania los cheques de esta clase tienen escaso plazo de caducidad y Zelenski puede perder su capital tan deprisa como lo consiguió.

 

 

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