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Marruecos se distancia de Arabia Saudí

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Rabat suspende su participación en la guerra de Yemen y llama a consultas a su embajador en Riad

El Gobierno de Marruecos ha llamado a consultas a su embajador en Arabia Saudí, Mustafa Mansuri, después de que la cadena saudí Al Arabia difundiese un documental sobre el Sáhara Occidental en donde se afirma que Marruecos “invadió” este territorio después de que se marcharan “los colonos españoles” en 1975. La cadena es de capital privado, aunque la familia real ejerce gran influencia sobre ella. El documental no es más que la gota que ha colmado un vaso que viene llenándose desde que el príncipe saudí Mohamed Bin Salmán fue nombrado en 2017 heredero del reino y marcó con su sello la política exterior del país.

Rabat ha decidido igualmente retirarse de la coalición de países árabes suníes liderada por Arabia Saudí en la guerra de Yemen, según avanzó el jueves la agencia Associated Press, citando fuentes del Gobierno que informan con la condición del anonimato. El ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, ya había declarado el 24 de enero durante una entrevista con la televisión Al Jazeera (la emisora bandera de Qatar, la más atacada por el régimen saudí) que, aunque Marruecos continuaba en la coalición militar, el compromiso del país había cambiado. Burita resaltó además la dimensión humanitaria del conflicto en Yemen y declaró que esa guerra es “la mayor catástrofe humanitaria del mundo”. Marruecos no participó en las últimas reuniones militares y ministeriales de esta coalición.

El momento de inflexión entre los dos países sobrevino el 5 de junio de 2017, día en que Arabia Saudí emprendió un boicot económico contra Qatar, Estado al que acusó de apoyar el terrorismo. Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin y Egipto apoyaron el boicot. Sin embargo, Marruecos intentó ejercer de mediador entre ambos regímenes. Mohamed VI ha cuidado siempre las relaciones con Arabia Saudí, país que se encuentra entre los principales inversores de Marruecos. Pero tampoco desea enfrentarse a Qatar, cuya capacidad inversora puede ser vital para los proyectos de desarrollo marroquíes, y cuyo máximo mandatario, el emir Tamin bin Hamad al Thani, es amigo del rey marroquí.

En cualquier caso, a Arabia Saudí no le sentó bien la equidistancia, o lo que en Marruecos se conoce como “neutralidad positiva”. Por su parte, Marruecos continuó menguando su participación en la guerra de Yemen hasta que en abril de 2018 retiró sus F16 estacionados en Arabia Saudí.

Ese mismo mes, cuando más se hablaba del enfriamiento en las relaciones entre Rabat y Riad, el primer ministro de Líbano, Saad Hariri, publicó en Twitter un selfi donde se le veía junto a Mohamed Bin Salman y Mohamed VI en un restaurante parisino de dos estrellas Michelin. Todos sonreían en la foto. Sin embargo, dos meses después, a la hora de votar qué sede acogerá el Mundial de Fútbol de 2026, Arabia Saudí desplantó a Marruecos, el único competidor frente a la candidatura conjunta de Estados Unidos, México y Canadá. A pesar de que Marruecos había emprendido una gran campaña diplomática para recabar apoyos, Arabia Saudí votó a favor de Estados Unidos en el congreso de la FIFA que se celebró en junio en Moscú.

Ese mismo verano, el octogenario rey Salmán no acudió a Tánger de vacaciones, tal como venía haciendo desde 2015. Se echó en falta su impresionante séquito, que solía contratar 900 plazas hoteleras y alquilaba 200 coches de lujo y los dólares que solían traer consigo.

Desaires mutuos

Los desaires mutuos continuaron. El príncipe Mohamed Bin Salmán emprendió en noviembre de 2018 su primer viaje al extranjero desde el asesinato del columnista Jamal Khashoggi en el consulado saudí en Estambul. Antes de acudir a la cumbre del G-20 en Argentina visitó los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Egipto, Túnez, Argelia y Mauritania. Los únicos países del Magreb a los que no viajó fueron Marruecos y Libia. Rabat tampoco expresó su apoyo a Mohamed Bin Salmán tras conocerse la muerte del periodista saudí.

Marruecos no ha emitido ningún comunicado oficial sobre las medidas diplomáticas adoptadas. No obstante, el embajador marroquí asignado en Riad, que se encuentra actualmente en Rabat, declaró el viernes al sitio digital Le360: “Las relaciones entre Marruecos y Arabia Saudí son históricas y sólidas. Y es normal que surjan divergencias o diferencias entre los países de vez en cuando. Yo estoy seguro de que solo se trata de una crisis pasajera y las relaciones entre los dos países retomarán su curso normal”.

En 2001, durante la presidencia de José María Aznar y un año antes de la crisis del islote Perejil, Marruecos llamó a consultas a su embajador en España a causa de “ciertas actitudes y posiciones españolas”, según indicaron medios oficiales. En 2007 también llamó a consultas a su embajador en Madrid después de que el rey Juan Carlos I iniciara lo que la agencia oficial MAP denominó como una “lamentable visita” a las “ciudades ocupadas de Ceuta y Melilla”.

En octubre de 2017, Rabat también convocó a su embajador en Argelia después de que el ministro de Exteriores de Argelia, Abdelkader Messahel, declarase que los bancos de Marruecos “reciclan” en África el dinero del hachís y que la empresa estatal de aviación Royal Air Maroc “transporta algo más que pasajeros”.

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