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«27 minutos» contra el olvido

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Fotograma de la ficción producida por La Dalia Films y Kinatro Producciones –

El cortometraje busca defender la memoria, dignidad y justicia de las víctimas de la banda terrorista ETA

El ensordecedor sonido de un claxon rompió la quietud de la noche en Beasain (Guipúzcoa) la madrugada del día de Reyes de 1979. Dos pistoleros de ETA acribillaron a tiros al guardia civil Antonio Ramírez, tarifeño de 24 años, y a su novia, Hortensia González, sanroqueña de 20, que volvían a casa en un Renault 5 naranja tras pasar unas horas en una sala de fiestas. Él recibió ocho balazos; ella, diez. Les arrebataron la vida, pero también su futuro juntos. La pareja estaba planeando su boda y unas horas antes de fallecer se habían intercambiado las alianzas de compromiso. De ahí que, tras su muerte, se les bautizara como «los novios de Cádiz».

Esta es la fatídica historia que narra el cortometraje «27 minutos», producido por La Dalia Films y Kinatro Producciones y que se estrenó recientemente en Madrid. El título tiene un enorme poder simbólico, ya que hace referencia al tiempo que la bocina del coche estuvo sonando -el cuerpo del joven cayó sobre esta- sin que nadie respondiese a su agónica llamada de auxilio. El productor de esta ficción basada en hechos reales, José Luis Rancaño, confiesa a ABC que le conmovió que ningún vecino «socorriera a las víctimas». De todos los atentados y asesinatos perpetrados por la organización terrorista le pareció que este era el que «mejor reflejaba el daño y sufrimiento que causó la banda».

Potencia narrativa

El proyecto se enmarca, explica Rancaño, dentro de uno de mayor envergadura que recibe el nombre de «Nuevos Episodios Nacionales» en honor a Benito Pérez Galdós y que nace con el objetivo de retratar los acontecimientos más trascendentales de las últimas décadas. «Es un formato innovador en el que queremos combinar la técnica periodística del documental con el lenguaje cinematográfico. Nuestra idea es que cada uno de esos episodios documentados incorpore un cortometraje», expone. Así, el productor tenía «muy claro» que el primero de ellos debía abordar el terrorismo de ETA, puesto que se trata del capítulo que «mayor impacto ha tenido en nuestra vida social y política desde la instauración de la democracia». Además, para Rancaño, resultaba imprescindible «contribuir a la defensa de la memoria, dignidad y justicia de las víctimas».

El cortometraje recrea cómo era la vida en el País Vasco en los años de plomo, cuando los atentados etarras eran la norma. Los diálogos son escasos, pero tampoco se hacen necesarios dada la fuerza narrativa de la historia que se relata. La ficción es capaz de mostrar la complejidad de una sociedad vasca dividida entre quienes comulgaban con los asesinos y quienes callaban por temor a las represalias. «En el documental queda reflejado que hay dos formas de matar: a balazos, como los desalmados, y con el miedo y la complicidad, que en algunos casos es activa, pero que en otros es propia del silencio o del mirar hacia otro lado», manifiesta Rancaño.

«Los novios de Cádiz», Hortensia González y Antonio Ramírez –

Retrato de la sociedad vasca

Un dibujo exacto de un pueblo que, como cuenta el productor, apenas ha sido representado en el cine en comparación con otros momentos clave como la guerra civil española. «Es posible que haya alrededor de dos mil proyectos audiovisuales que hablan de este suceso», mientras que de ETA existen unos pocos. «No solo es un asunto de memoria histórica sino que es de actualidad porque hace 20 años seguían matando», subraya.

A eso se suma la perspectiva desde la que se afronta el tema: «No todas las películas o cortometrajes que hay se han rodado desde la óptica de las víctimas; también lo han hecho desde la del asesino. Nosotros queríamos que el nuestro solo se centrase en las víctimas porque esta no es una historia de grises sino de blancos y negros, o mejor dicho de buenos y malos, y se debe tratar sin complejos», recalca Rancaño, quien añade que no se debe olvidar la barbarie etarra.

Su anhelo es que «27 minutos» se exhiba en las televisiones públicas, en colegios e institutos. «Pero casi con seguridad», lamenta, «nunca se difundirá en una televisión pública». El productor denuncia que TVE sí tenga hueco, en cambio, para dar voz a Arnaldo Otegui, coordinador general de EH Bildu, la formación heredera de Batasuna y que no condena los crímenes cometidos por ETA. Y defiende que «seguirán luchando» para darle visibilidad.

«Me temblaban las piernas»

Aurora, la hermana de Hortensia, expresa a este diario la angustia que sintió aquella trágica noche cuando Miguel Maestre, compañero de Antonio y al que ETA mató cuatro meses después, la abrazó y le comunicó que les habían asesinado. «Pensé si no me muero en este momento, no me muero ya. Me fui corriendo a la clínica de Beasain y al llegar estaban ya cadáveres. Me temblaban las piernas y no pude entrar a verla», recuerda. Desde entonces, toma pastillas para los nervios.

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